Turquesa: qué tipo de piedra es, qué aspecto tiene, su uso
- 08.09.2023
La turquesa se considera el mineral más antiguo del planeta. Es bastante blanda y frágil, en comparación con otras piedras. La turquesa se utiliza a menudo en joyería porque tiene un aspecto brillante y una textura agradable. ¿De qué está compuesto este mineral? ¿Cómo se elabora para joyería?
Qué es la turquesa
La turquesa está formada por fosfato hidratado de cobre y aluminio. Contiene un gran número de moléculas de agua, por lo que este material tiene poca resistencia. Puede deteriorarse si se expone a ambientes agresivos. En la naturaleza, la turquesa se encuentra en la zona de yacimientos de cobre. Se forma a bajas temperaturas a poca profundidad en el suelo.
Las principales características del mineral turquesa: el color de esta piedra va desde el azul celeste brillante, turquesa hasta el verde delicado. El tono de esta piedra no cambia en función de la luz. Es un material opaco. Puede haber patrones oscuros en la estructura de la turquesa. La superficie de este mineral tiene un brillo ceroso. Este material es soluble en ácido clorhídrico. Cuando se calienta, la turquesa puede agrietarse y adquirir un color oscuro.
La turquesa se presenta en cuatro tipos:
- No es frecuente encontrar piedras naturales de gran calidad. Sólo representa el 3% de todas las turquesas disponibles en el mundo.
- La turquesa mejorada es especial porque está impregnada de resinas, poliestireno, aceites o cera.
- Además, está teñida.
- La turquesa reconstituida se pega y prensa a partir de fragmentos o granos de piedra natural.
Aplicación de la turquesa
La turquesa se utiliza sobre todo en joyería. Con esta piedra preciosa se hacen cuentas de distintas formas. Pueden ser perfectamente pulidas y redondas o conservar su forma natural. También se hacen cuentas rectangulares o planas.
La turquesa se utiliza en pulseras, broches, anillos y pendientes. También sirve como elemento decorativo que adorna estatuillas, cofres, bolsos o zapatos.
En el cuidado de la turquesa hay algunas peculiaridades:
- El agua, el vapor o los ultrasonidos no son adecuados para limpiar la turquesa. No permita el contacto de este material con productos químicos agresivos: jabón, geles para vajilla y otros detergentes. La turquesa se limpia con un paño suave y seco. Por lo tanto, no se recomienda lavarse las manos con anillos de turquesa. Hay que quitárselos y ponérselos sólo cuando las manos estén secas.
- El color de la turquesa puede desteñir y perder saturación. Para evitarlo, las joyas de turquesa se protegen de las fluctuaciones de temperatura y del aire excesivamente seco. Los productos de turquesa no se dejan en lugares donde les dé el sol y la luz.
- Es deseable que la turquesa no está en contacto con aceites esenciales, cremas y otros cosméticos.
- Para evitar que la turquesa se raye, no se guarda con otras joyas. Las pulseras o anillos hechos con ella no se llevan en los bolsillos junto con objetos metálicos que puedan dañarla.
A la turquesa se le atribuyen propiedades curativas. El tono de la turquesa calma el sistema nervioso. Gracias a ello, mejoran el sueño y los biorritmos de una persona. Esta piedra alivia los dolores de cabeza y mejora el estado de los trastornos digestivos.